LONGITUD TOTAL: 23,400 Km.
TIEMPO ESTIMADO: 6 horas.
- La Molata. Salimos por el camino de
MCT que traíamos.
- Dejamos un camino que sale a la izquierda
hacia el monte.
- Dejamos otro camino asfaltado a la derecha
que se dirige a los Belmonte para cruzar
el río y subir a Beg.
- Llegamos a un punto importante: justo en
un barranco donde hay un acueducto impresionante
de 5 ojos, tenemos que girar a la derecha. Este
camino nos va a llevar directamente a Yetas.
Desde este punto siguiendo de frente el camino,
realizamos la etapa de unión entre
el GR-68 y el GR-66, llevándonos
hasta Nerpio. Ahora lo dejamos y giramos
a la derecha.
- A 300 metros justos, encontramos una bifurcación:
a la derecha llegaríamos a los Belmontes,
nosotros giramos a la izquierda. Enfrente podemos
ver un cortijo semiabandonado.
- Encontramos una bifurcación antes de
cruzar al cortijo y giramos a la izquierda.
El camino es bastante bueno.
- Entramos en el lecho pedregoso de una rambla
por el que seguimos; transitable para coches.
- Cruzamos una acequia de riego procedente de
las aguas del Taibilla. Seguimos de frente.
- Dejamos el lecho del arroyo a la derecha y
seguimos de frente hacia una construcción
ruinosa, un muro que soporta encima una precaria
canalización de agua.
- Giramos 180 grados a la derecha abandonando
nuestra antigua referencia. Subiendo la cuesta,
enfrente, vamos viendo unos viejos cortijos
a la izquierda, al otro lado del barranco, este
de la derecha es una tiná de ganado.
- Nuestro sendero pasa junto a la tiná
de ganado que hemos nombrado.
- Muy poco perceptible, junto al lugar donde
hay un pino seco, sale una senda ala derecha
que se aparta del camino principal y que debemos
tomar. Estad Atentos!
- Cruzamos la ramblilla y el camino pasa al
otro lado del cauce según subimos.
- Hay una bifurcación donde sale una
senda pequeña a la derecha, nosotros
seguimos a la izquierda para cruzar el barranco
justo en el punto donde hay un pino bastante
grueso. Nuestro camino va ascendiendo. Atentos.
- El camino transcurre por un terreno con abundante
retama.
- Dejamos a nuestra izquierda un casuto.
- Bifurcación: giramos a nuestra izquierda.
Desde este otero podemos ver el Barrancón,
la rambla que pasa por debajo de la aldea de
Beg, donde las terrazas de olivos pueblan las
laderas, detrás de la aldea podemos ver
las sierras del Tragón y del Tragoncillo
y a la izquierda, más alta y más
lejana, se divisa ya la aldea de Yetas.
- Bifurcación: giramos a la izquierda.
- Bifurcación: giramos a la derecha.
- Bifurcación: giramos a la derecha.
- Bifurcación: giramos a la derecha pasando
entre unos almendros.
- Entre un camino por la derecha; nosotros seguimos
de frente- izquierda y desde aquí mismo
10 metros más adelante, se está
viendo una bifurcación que tomamos a
la derecha.
- Bifurcación: giramos a la derecha.
Enfrente ya estamos viendo Yetas, la Pilica,
las Herrerías y algunos cortijos aislados.
- Dejamos a la izquierda una tiná de
ganado.
- Bifurcación: tomamos a la derecha,
camino del cortijo de la Umbría.
- En una revuelta del camino, dejamos ala izquierda
el cortijo de la Umbría. Vamos
bajando hacia el arroyo de la Zorrera.
- Cruzamos el arroyo, vamos subiendo a la aldea
entre huertas abandonadas y otras cultivadas.
- Entramos en las primeras casas de Yetas y
seguimos por el camino de la Umbría hasta
llegar a la plaza del Pilón, el bar y
la Ermita.
Salimos de la plaza donde está el pilón
del pueblo. Al salir podemos ver algunas especies
de árboles, entre las que destacan los
almeces y paraísos, así como diversidad
de frutales.
- Llegamos a la carretera y enfrente a la izquierda
sale una pista cuesta arriba que seguiremos;
pasamos junto a unos fresales (no frecuentes
en la sierra).
- Llegamos a una tiná de ganado del
Reute que tenemos que bordear por la derecha
para luego girar hacia la izquierda, subiendo
hacia otro cortijo que se llama el Morrico.
- Cogemos la senda de la izquierda que pasa
por debajo de la cortijada del Morrico.
- Cruzamos la acequia que hay en el cortijo
y desde aquí seguimos hacia la izquierda
por un camino más ancho.
- Bifurcación: tenemos que tomar la de
la derecha hacia una ruina.
- Pasamos por la ruina.
- Nos dirigimos dirección al barranco
por la senda que transcurre a media ladera,
para después ir bajando poco a poco.
- Seguimos por nuestro barranco a la derecha
y vemos que desde la izquierda y abajo viene
a unírsele el del “Royo de la
Fuente Blas”, que viene desde Jutia.
Nosotros seguimos por la derecha. Enfrente vemos
el cerro del Puntal, en cuyas faldas
está la “tiná Nueva”.
- Pasamos cerca de la “tiná
del Rincón”.
- Cruzamos por primera vez la rambal del
“barranco del Saz”; a nuestra
izquierda tenemos el Puntal; y a la derecha
la peña Colorá; enfrente, en una
ladera del barranco tenemos la tiná de
la Fuente de Saz.
- Cruzamos nuevamente la rambla de la Fuente.
- Pasamos cerca de una vieja calera (ésta
queda a la derecha).
- Pasamos por debajo de la tiná de la
fuente.
- Entre juncos se cruza nuevamente el arroyo;
nada más subirlo tenemos enfrente otra
tiná conocida como la “tiná
de la Fuente de Saz de arriba”.
- Cuando llegamos a su altura, subimos la ladera
del cerro. Ahora el paisaje ha cambiado; hasta
aquí el camino transcurría por
monte bajo con plantas aromáticas y a
partir de aquí predomina el bosque, aunque
no demasiado denso.
- Llegamos a una cárcava conocida como
el Torcal no tan cerrada como las de
Cuenca, pero parecida morfológica y geológicamente.
Es una zona de majal para el ganado, donde se
pueden concentrar varios cientos de cabezas.
- Estamos cerca del límite con el término
municipal de Nerpio; a nuestra derecha tenemos
el Calarico de Heredia. Es fácil
verlo sobrevolado por rapaces y milopas (pequeña
variedad de buitre que tiene el vientre blanco).
Todavía aquí quedan restos de
una torre fortificada, reducto de carlistas
del siglo XIX.
- Límite de Nerpio. Conocido el paraje
como el “Canalizo del Herrero”,
vemos un mojón de piedra junto a un pino
y unos enebros y a 10 o 12 metros se bifurca
a la derecha una sendilla que seguiremos.
- Detrás de nosotros a lo lejos tenemos
la “Lomica de los Grillos”
y a la derecha el “Cagasebo”
(que no hay que confundir con las Cabras), detrás
se ve el Mingarnao y más lejos
la sierra de las Cabras. También
podemos tomar el camino desde el Torcal, cruzando
la rambla y siguiendo por la derecha por la
falda del calarico de Heredia; llegaríamos
al mismo sitio (la parte alta donde nos lleva
la rambla que hemos seguido).
- Mojón de piedra caliza (no tallada)
amontonada. Por aquí el sendero está
casi desaparecido. Al final de la rambla vemos
un pino bastante grueso rodeado de piedras grandes
y cuadradas, como si fueran mesas.
- Llegamos a una altiplanicie que se conoce
como la Hoya Navarro, donde en tiempos se cultivaban
trigo y centeno, subiendo los hombres desde
Yetas.
- Nuestro camino atraviesa Hoya Navarro para
ir a la fuente de Lagos. Es una zona de calar,
polje característico poblado de Toliagas,
cojín de monja y roca atomizada caliza.
La senda transcurre invisible entre las toliagas,
hay algunos pinos sueltos y una hilera de nogales.
A su término está la Cruz de
Timón, paraje así conocido
porque en él se decía misa los
domingos; el cura subía desde la aldea
y con el timón de un arado se señalaba
el lugar donde se decía la misa.
- Al final de la Hoya, podemos ver si miramos
hacia detrás la Casa Heredia y
lejano, al oeste, el calar de la Sima: estamos
en la Cruz de Timón.
- Camino ancho que viene de la Casa Heredia
por el que andamos unos 300 metros.
- Señalamos con un mojón en un
tocón (árbol cortado) a la derecha
del camino el lugar donde lo abandonamos para
girar a la izquierda “atraviesamonte”
durante 50m. hasta encontrar un barranco que
seguimos a la derecha. La vaguada es en principio
suave y luego se va haciendo más abrupta
y poco a poco iremos encontrando una senda,
en mal estado pero muy clara, que nos lleva
hasta la fuente de Lagos por la margen izquierda
de la rambla o vaguada.
- Fuente de Lagos. Desde aquí
bajamos rectos al valle que transversalmente
cruza para coger cien metros después
una senda.
- Senda que recorre longitudinalmente parte
de esta sierra de Lagos. La tomamos a
la derecha.
- Bifurcación: seguimos el camino más
ancho de la derecha; lentamente la senda se
va convirtiendo en un camino ancho y transitable
por vehículos todoterreno.
- A la derecha estamos viendo la fuente
de Lagos de abajo, donde hay unos chopos
y una plantación nueva de nogueras con
riego automático. Seguimos el camino
de frente.
- Llegamos a una tiná desde donde estamos
viendo el Cortijo de Lagos de Arriba.
- Cortijo de Lagos de Arriba; encontramos un
camino bueno y transitable que seguimos hacia
abajo.
- Encontramos un cruce y giramos a la derecha.
- Llegamos a la carretera asfaltada y la tomamos
hacia la izquierda.
- Giramos a la izquierda.
- Después de pasar por debajo de la
tiná del Collado, justo en el collado
de la carretera, se abre ante nosotros la panorámica
del valle del río Segura, presidido por
la muela de La Grayam, donde hay un importante
yacimiento ibérico. Lejano y por encima
se ve Yeste. Justo en este punto sale un camino
viejo de herradura que va siguiendo la vaguada
profunda que baja a La Graya directamente. Es
un paisaje donde abundan las sabinas, pino negral
y carrascos.
VARIANTE, KM 16,200
- La alternativa al recorrido que hemos medido
desde el mojón bajando por la fuente
de Lagos, es no dejar el camino que nos va a
llevar a la carretera asfaltada en el collado
de Lagos. Exactamente la medida desde el mojón
a la carretera es 1900 metros. Cien metros después,
a la izquierda, tenemos el Majal de Do María;
hay una sabina albar y justamente por donde
va bajando la vaguada podemos ir bajando hacia
un cortijo en ruinas donde hay una balsa siguiendo
hacia la carretera. En este punto donde la carretera
cruza el arroyo, podemos tomar el camino viejo
que va paralelo a la carretera por abajo para
llegar al mismo punto, arriba en la curva, donde
está la tiná del Collado.
- Seguimos la carretera desde aquí 1400
o 1500 m hasta el collado de Lagos donde está
la tiná. Este es el punto donde la senda
se aparta de la carretera descendiendo por la
vaguada a La Graya. La distancia es prácticamente
la misma.
- El senderuelo que tomamos conocido como del
aserradero está bastante mal en sus primeros
100 o 200 m a consecuencia de la erosión,
pero después se hace bastante claro,
siempre siguiendo la rambla.
- La senda termina en una curva de la carretera.
Giramos a la izquierda y la continuamos unos
metros.
- Cruza la carretera a la derecha; justo antes
del barranco, donde existen las ruinas de una
tiná, hay que girar a la izquierda e
ir bajando hacia La Graya (también
podemos atajar los metros de carretera por medio
del monte porque se ve claramente y no es necesario
tocar el asfalto). La tiná se llama de
la Molata y la zona donde estamos se conoce
como la “Erica del Lobo”
porque según los abuelos, aquel era un
punto de reunión de los lobos y de aullar
cuando tenían hambre. Este tramo también
se puede hacer por carretera, continuando la
misma para llegar a un impresionante mirador
y continuar bajando la carretera hasta los cortijos
de la Molata.
- Dejamos detrás a nuestra izquierda
los cortijos abandonados de la Molata donde
hay una fuente y unos chopos.
- Caemos a un camino ancho que debemos cruzar
transversalmente para seguir la senda. Una vez
que la tomamos hay más vegetación
debida al agua de la Fuente de Arriba. Aquí
encontramos cerezos, rosales, zarzas, frutales…Enfrente
está el Cerro Grande, en la sierra
de los Molares y en primer término el
farallón modelado conocido como la
Fuente de La Graya; debajo, en las laderas,
se ven los bancales donde en la República
se produjeron los Sucesos de Yeste. (Por ahí
viene el camino a los Chorritales, bajando por
las casas del Batán a las Torres.)
- Bifurcación: tomamos hacia la izquierda
para hacer la curva que mira hacia el cementerio.
Este camino que vemos bajando se conoce como
camino de las Arrodeás.
- Llegamos a la primera casa de La Graya, es
el cortijo de la Ermita, seguimos el
camino ancho.
- Llegamos al asfalto giramos a la derecha
y encontramos una balsa, las escuelas y el centro
del caserío de las Torres que
recibe el nombre por las cinco atalayas del
castillo que allí existía.
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