| PR AB-20.
LONGITUD (en metros) 13.656
TIEMPO (horas) 03:15
ASCENSO(en metros) 275
DESCENSO(en metros) 229
Esta ruta puede ser realizada por senderistas
a pié o a caballo.
- Se inicia el camino tomando la carretera
en dirección a Bogarra. Justo al abandonar
las últimas casas del casco urbano, dejando
a la derecha la piscina y la pista polideportiva;
a la izquierda de la carretera sale un camino
que conduce a las eras de San Miguel.
Se continúa por él, teniendo la
precaución de no subir a las eras, sino
de tomar el que va bajando por la ladera, hasta
llegar al vallecillo situado al pié de
las eras en su cara norte. El camino por él
es de una tierra arcillosa de color rojizo intenso.
Cruzamos el Río Matilla -formado de la
cercana unión del de La Fuente del
Roble y del de Las Acequias- y comenzamos
a ascender hasta un carril en buen estado. Giramos
a la izquierda y apenas lo andamos unos escasos
diez metros, pues ya vemos en el margen derecho
el camino que va ascendiendo en la ladera del
cerro Pino Blanco, dejando a su derecha
El Batán. No tardamos mucho en
encontrar la Fuente de los Bandoleros, a la
que accedemos cruzando el arroyo de Casa
Segura, al que van a parar también
las aguas de la fuente, en la que podemos descansar
y refrescarnos, a pesar de que apenas llevamos
andados unos tres kilómetros. El paraje
merece la pena, es un lugar escondido -de ahí
el nombre- y resguardado de los rigores del
sol veraniego.
- Seguimos nuestro camino, ascendiendo, para
encontrar en apenas un kilómetro Casa
Segura. Hermoso lugar, en el que vemos las
ruinas de un cortijo grande, construido de espaldas
al monte y dando cara a un prado hermoso que,
en el momento que lo andamos, está plagado
de flores silvestres. El viajero levanta los
ojos, se recrea contemplando las vistas de la
casa, del prado, de la cumbre arriba y de las
eras que vieron en inicio de nuestro camino,
junto a Paterna.
- Pero el camino invita a seguir, a pesar de
que es ahora cuando nos exigirá un esfuerzo
suplementario, para ascender unos 200 metros,
en apenas kilómetro y medio, para llegar
a la Cumbre, por el Collado de la Cañada.
Estamos en la cuerda del Almenara, que
separa las aguas hacia la vertiente mediterránea
-hasta ahora- y hacia la vertiente atlántica
-a partir de ahora-. Desde aquí la vista
alcanza lejos, los pulmones se llenan, las venas
se ensanchan y los sentidos se recrean en el
placer a todo vigor.
- En la Cumbre encontraremos un carril en buen
estado, que habremos de tomar a nuestra derecha,
para en unos metros optar por la izquierda en
la bifurcación. No es difícil
encontrar caballos libremente abrevando en las
fuentes de estos parajes, los cuidan y los aman
unos vecinos del cercano Cortijo de Los Tajones.
Comenzamos a bajar suavemente por el camino
que se desliza acunado entre las alturas de
su izquierda: Cerro de Las Palomas, Loma
Alta y Cerro de las Calenturas; y las de
su izquierda: Majada de las Vacas, Cerrajón
y Cerro Bartolo; hasta llegar al Refugio
del Mal Paso -romántico nombre-;
al que llegaremos unos dos kilómetros
y medio después, y tras haber tomado
el camino asfaltado con el que topamos hacia
la derecha. Esta es una zona habilitada para
la acampada, con todos los servicios necesarios
para ello. Habremos de indicar que a primeros
del mes de Agosto -cuando andamos este camino-
todavía no hemos encontrado a ningún
caminante ni campista. Si para el encuentro
con la naturaleza, se busca la soledad, éste
es el lugar preciso.
- A unos escasos 800 metros del Refugio, encontramos
en la misma orilla de la carretera, un curioso
ejemplar de hermanamiento botánico: el
Pino-Roble. A poco más de kilómetro
y medio, se une a nuestro camino -por la derecha-
la Vereda de la Huesa, que sigue junto a nosotros
sin dejar el asfalto hasta llegar, sin posible
pérdida, a Peñascosa, por terreno
llano que poco a poco se va abriendo más.
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