La importante presencia de la mujer en el turismo rural de la Sierra del Segura

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Es miércoles, 8 de marzo, y el mundo entero conmemora el Día Internacional de la Mujer. Una efemérides a la que nos hemos querido sumar desde la Asociación de Turismo Rural Sierra del Segura mostrándoles las historias de algunas de nuestras asociadas. Mujeres que llevan décadas al ‘pie del cañón’, jóvenes emprendedoras, licenciadas universitarias o aquellas que tuvieron que formarse en la Universidad de la vida en tiempos más ‘duros’. Están al frente de casas rurales, de oficinas de turismo, de restaurantes, de instalaciones como camping o de proyectos innovadores. Algunas de ellas han obtenido ya premios que entrega la Junta de Comunidades o la Asociación de Mujeres Empresarias de la Provincia de Albacete y a todas ellas queremos rendir hoy nuestro particular homenaje a través de varias entradas en este blog que les constarán historias de emprendimiento, de superación y de trabajo diario por contribuir a mantener población y la economía en nuestra comarca. No están todas las que son y queremos hacer extensivo este homenaje a todas las mujeres de la comarca que son parte importante del alma de la Sierra del Segura. En adelante iremos publicando más entrevistas con mujeres protagonistas de la Sierra del Segura, en el Día de la Mujer.

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Teresa Martínez Sánchez

CR Villa Turrila, Nerpio

“Los niños, cuando pasan aquí varios días, quieren quedarse con nosotros”

Teresa Martínez Sánchez lleva 20 años trabajando en el sector del turismo rural. En Nerpio abrieron hace dos décadas su primera casa rural, Villa Turrilla, y ahora cuentan con siete. A ella le gusta recibir a sus clientes, a los que trata como familia, con sus buñuelos recién hechos para desayunar.

“Intentamos que se sientan como en familia y hasta ahora lo he conseguido”, apunta Teresa que destaca que cuando los niños pasan aquí varios días, llegan desde la ciudad y pueden disfrutar de la libertad de un pueblo, “quieren quedarse con nosotros, dicen que por qué no pueden vivir ellos aquí con Teresa y Paco”.

Explica que muchos de sus clientes les visitan desde hace años “y cuando llaman para hacer la reserva ya preguntan si tienes mi casa libre”. Ella y su marido son los que están al frente del negocio, pero su hijo resulta ahora ‘clave’ para ayudarles “especialmente con internet y las nuevas tecnologías”.

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María Ángeles González Córcoles
Hostal Rural Miralmundo, en Ayna

“El trato con el cliente es muy familiar, creo que eso nos da valor”

Han pasado ya 20 años desde que en 1997 María Ángeles González Córcoles se pusiera al frente de lo que en la actualidad es el Hostal Rural Miralmundo. Años de intenso trabajo para fidelizar a un cliente al que ofrecen un trato muy familiar que María Ángeles está convencida de que “eso es lo que nos da valor, por lo que la gente nos elige”.

Ahora, María Ángeles está en una merecida segunda línea y son sus hijos, Juan Ángel y Carolina, los que están al frente del hostal que reformaron dos años más tarde de su apertura para dotarlo de más comodidades y en el que no han dejado invertir siempre con una máxima clara: “que el cliente se sienta como en casa”.

María Ángeles siempre ha vivido en Ayna, la localidad a la que  toda su familia está muy vinculada. Aquí trabajó también en la panadería familiar La Dulce, quizás eso influya en que los desayunos que se sirven en el Hostal Rural Miralmundo sean de bizcocho casero o dulces elaborados en el pueblo, para seguir ofreciendo la calidad por la que desde el principio apostó María Ángeles.

 

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Rinna Yolanda

CR La Granja, en Letur

“El turismo rural es una buena oportunidad de negocio”

Rinna Yolanda es natural de Guatemala, pero podría decirse que también es de Letur de adopción, localidad en la que nació su marido y donde ella lleva viviendo los últimos 27 años. Destaca que se siente “como una más” y está encantada de pasar su vida en Letur.

En Letur cuenta ahora con tres casas rurales con unas 25 plazas en total, que pueden alquilarse de manera individual o conjunta, como lo explica Rinna que dedica muchas horas de trabajo a este negocio, con el fin de ofrecer lo mejor a sus clientes. Indica que apostó por este sector “que está en auge y en el que vimos una buena oportunidad de negocio”.

Con la simpatía que le caracteriza, reconoce que su hijo le echa una mano “muy importante”, especialmente “con las nuevas tecnologías” de las que reconoce que “en la actualidad, para este sector, son una parte muy importante”. Apuesta por seguir esforzándose cada día “para que nuestros clientes se vayan muy satisfechos”.

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Elena Navarro Muñoz

Oficina de Turismo de Letur

“El turismo rural está ayudando a fijar población”

Elena Navarro lleva desde el año 2001 gestionando la Oficina de Turismo en la localidad de Letur, donde además trabaja como guía local, realizando recorridos por el caso histórico de este municipio, ayuda en la organización de los eventos culturales de esta localidad y gestiona las casas rurales que tiene el Ayuntamiento de Letur.

Apunta que el turismo rural “está ayudando a fijar población”, reconoce que hay que “profesionalizar” el sector para conseguir el mejor impulso porque, de momento, en muchos casos es un segundo ingreso y no tanto la actividad principal. Destaca que en Letur está ayudando mucho que la cantante María Rozalén sea de aquí y haga de embajadora de Lectur. “Desde que celebró este verano aquí el festival de Letur Alma son muchos los que vienen y nos dicen que quieren conocer el pueblo de Rozalén”. Agradece también “el compromiso del Grupo de Acción Local y de la Asociación de Turismo Rural Sierra del Segura para organizar actividades que ayudan a dar a conocer la comarca”.

Subraya Elena Navarro que es “innegable” el “poder” que ahora también tienen las redes sociales “para ayudar a que se conozcan nuestros municipios”.

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Julia García

CR Encinas y Camaretas, en Bochorna, Yeste

“Aposté por el turismo rural en el año 2000 y hemos ido incorporando nuevos proyectos”

Fue en el año 2000 cuando Julia García contó con su primera casa rural, en la aldea de Bochorna, en la localidad de Yeste, y siete años más tarde abrió otras dos en el paraje de Camaretas. Cuenta con tres casas rurales de entre ocho y diez plazas, una de ellas adaptada para personas con problemas de movilidad.

Antes trabajaba por cuenta ajena, en las campañas forestales, y encontró en el turismo rural una forma de trabajar para ella misma. Destaca que este turismo permite al viajero “un trato muy personal, aunque siempre profesional, muy cercano, que hace que los clientes se vayan fidelizando”.

Además del alojamiento, en 2007 comenzaron también a ofrecer actividades de educación ambiental y en 2015 recibió uno de los premios Idea que otorgaba la Junta de Comunidades por las actividades complementarias que ofertan y que no había en esta comarca. Aboga por seguir trabajando como hasta ahora para contribuir a impulsar la economía de una zona que necesita fijar población.

 

Laura Martín Galindo

Cortijo Fuente Faco, Riópar

“Es un modo de vida que te permite, además, tener un trabajo”

Laura Martín Galindo es licenciada en Filología Hispánica y Luis, su pareja, fotógrafo, lo que les permitía trabajar juntos como freelance para publicaciones periodísticas, especialmente del sector turístico. Son de Madrid pero la madre de ella, como la familia de él, son de Riópar, donde ellos habían pasado largas temporadas y donde querían vivir.

Aquí llevan ya 12 años, al frente del Cortijo Fuente Faco, como complemento del centro de educación ambiental La Dehesa. Laura destaca que este proyecto es “un modo de vida que te permite, además, tener un trabajo y poder vivir haciendo lo que te gusta”. “Es una manera también de hacer más agradable tu entorno”, destaca Laura, que apuesta también por la profesionalidad al frente del turismo rural para seguir creando empleo y fijando población.

 

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Palmira Serrano Alfaro

Hotel El Moreno, en Elche de la Sierra

“El cliente que entra lo hace como si fuera su casa”

 

Palmira Serrano es toda una institución en la hostelería de la comarca, donde empezó hace más de medio siglo en el Hotel El Moreno, junto a su marido. Recuerda que comenzó a trabajar aquí con 22 años y que ya tiene 77. Más de 50 años en un negocio que ahora llevan sus hijos pero donde Palmira acude cada día para ver si se puede hacer algo.

Tantos años al frente de un Hotel en un municipio como Elche de la Sierra han hecho que “los clientes sean ya como una familia”. “Aquí, el cliente que entra lo hace como si fuera su casa”, destacaba Palmira. Ahora, uno de sus hijos lleva la parte del hotel y otra la del restaurante, cada uno con su equipo, pero juntos por un proyecto común que con tanto esfuerzo levantaron sus padres y donde su madre ha jugado un papel importantísimo.

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