Arte Rupestre

portada-arte-rupestre-portada

¿Sabías que la Sierra de Albacete es uno de los lugares con mayor concentración de pinturas rupestres de la Península Ibérica, con más de 50 yacimientos en un radio de apenas 25 kilómetros?. Son obras Patrimonio de la Humanidad, parte del Arco Mediterráneo del Arte Rupestre, que se extiende desde los Pirineos hasta Sierra Morena, a lo largo de todo el Este peninsular.
En su mayoría son abrigos rocosos en medio de nuestro espectacular paisaje de montaña, pintados por las tribus que comenzaron a cambiar su estilo de vida errante hace 10.000 años y terminaron por vivir principalmente de la cría de su ganado y los cultivos, unos 6.500 años después. Sin embargo, no todos nuestros ancestros vivieron esa evolución al mismo tiempo. Por eso, algunos investigadores de estas pinturas afirman que el Arte Levantino fue la manifestación de identidad de las tribus que vivían en las sierras interiores, más rezagadas, frente a sus vecinos de la costa. En efecto, los dibujos se sitúan en el exterior de las cuevas, como marcando el territorio de quienes se refugiaban en aquellos recodos.
En cualquier caso, también hubo artistas prehistóricos en nuestra Sierra mucho antes. Hace 27.000 años, nada menos, también dejaron sus pinturas en lo más escarpado del cañón del río Mundo los grupos que emigraban persiguiendo manadas de animales salvajes.

  • Lugares de observación

    Nerpio, safari neolítico

    El arte del Arco Mediterráneo se basa en figuras muy simplificadas que suelen componer escenas de acción, de caza, danzas, ritos o luchas, como en el gigantesco complejo de Nerpio. Allí se encuentras más de 40 yacimientos, de entre los que destaca la Solana de las Covachas, un auténtico safari de piedra con nada menos que 190 figuras, sin olvidar los impresionantes paneles del Torcal de Las Bojadillas. Ambos se pueden visitar en compañía del personal de la Oficina de Turismo de Nerpio.

    Oficina de turismo de Nerpio

     

    Cerro Barbatón

    El remoto Cerro Barbatón de Letur esconde también imágenes de arqueros y animales en sus inaccesibles barrancos. La aparente simpleza de los trazos de este arte revela multitud de detalles en las poses, los abalorios, los tocados, las armas y, frecuentemente, en los rasgos sexuales.

    Oficina de turismo de Letur

     

    Los ancestros de la escritura

    El arte neolítico se compone, otras veces, de figuras esquemáticas que no sabemos descifrar a ciencia cierta, pese a su ocasional similitud animal o humana. Son ideas representadas de una forma en la que aquellos hombres estaban de acuerdo, aunque hoy no nos digan nada. Algo así como una primerísima forma de escritura. Es el caso de las figuras humanas de Socovos (Solana del Molinico), en el entorno del Arroyo de Benizar, y de los símbolos enigmáticos que aparecen en el valle del Segura, en Yeste.

    Oficina de turismo de Yeste

     

    La morada del chamán

    Lo que hace tan especial a las pinturas de Ayna, en la Cueva del Niño, es que las pinturas de su antigüedad, el Paleolítico Medio, se pueden contar con los dedos de una mano en el interior de la Península Ibérica. Sus ciervos, cabras, caballos e incluso serpientes, fueron hechas por un hombre que vivía hace 27.000 años, y seguiría viviendo por mucho tiempo, de la caza y la recolección. En este caso, las pinturas están bien en el interior de las cuevas, ocultas a la vista de la mayoría de la tribu, como si los artistas o brujos que las hicieron quisieran esconder su magia. El aspecto de los animales representados no es esquemático, sino fiel al aspecto auténtico de las piezas de caza que se deseaban.

    Oficina de turismo de Ayna

Galería

Descargas

¿Qué estás buscando?